Sus ideas son las balas

Sus balas nos gritan, con mucha más fuerza que
sus palabras, lo que implican las ideas de las Farc.

Dice el viejo adagio: o por la razón o por la fuerza.

Las Farc ya lo han dejado claro: sin duda alguna, por la fuerza.

Después de leer su artículo, una frase de Santiago Peye me tiene consternada: “las Farc han cometido el error histórico de dejar que sus balas silencien sus ideas”.

Según Peye “ellos dicen muchas cosas que son ciertas pero por el sólo hecho de que son las Farc carecen de credibilidad”. 

Si las Farc tienen hoy ideas rescatables, ¿exactamente cuáles son?

El momento de mayor claridad ideológica lo tuvo este grupo décadas atrás cuando afirmaba luchar defendiendo los principios del comunismo.

El comunismo es un sistema fundamentado en la idea de que los seres humanos deben vivir al servicio del Estado, o de la Sociedad, o de la Comunidad, o de cualquier colectividad que se invoque para reclamar el derecho a disponer del fruto del trabajo de una persona, con el argumento de que la colectividad es “más grande o más importante” que la persona.

Cuando un hombre no puede disponer de su trabajo es un esclavo, y los esclavos lo son cuando respiran sin poder disponer de su vida. 

Peye dice que las ideas de las Farc se han silenciado con las balas. Yo diría que las balas nos hablan con mayor elocuencia que nada sobre sus ideas. 

Para Peye, una victoria estratégica ha ocultado el discurso de las Farc. Realmente, el establecimiento hizo suyo su discurso. Su discurso y su estrategia para ser más exactos.

Al igual que las Farc, el gobierno también quiere acabar con la injusticia de la desigualdad (medida a través del coeficiente Gini). Guerrilleros, paramilitares y gobierno comparten su enaltecimiento de la colectividad y su acoso a las minorías, especialmente a la minoría más importante que hay: el individuo.

Siempre me ha causado curiosidad la gente que defiende las libertades individuales y niega las libertades económicas. ¿Cómo se separa el principio? O uno entiende y está dispuesto a defender y a asumir la responsabilidad que implica la libertad o no lo hace.

No entiendo el ‘eres libre para elegir qué color de pelo usar pero no eres libre para ganar más plata, si eres más inteligente o más trabajador, que los demás’. 

Los que niegan el derecho a la propiedad privada destruyen el derecho a la vida, que es el único derecho con el que nacemos.

¿Por qué hay que dejar que se impongan obligaciones legales, que perjudican a unos para beneficiar a otros? ¿Por qué algunos se creen con derecho a todo porque el Estado tiene el deber de proveérselos? ¿De dónde sale la plata del Estado? ¿Quién paga estos derechos? ¿Por qué si es justo que algunos tengan la obligación de pagar por los derechos de los demás?  ¿O la justicia no tiene por qué existir para ellos? Y si es así, ¿dónde está ese principio de igualdad que se supone se defiende a ultranza?

No podría estar más de acuerdo con Peye en que hay que debatir el modelo económico y la doctrina militar, pero no veo mayores puntos de desacuerdo entre las Farc y el gobierno. Tienen la misma doctrina militar: cada uno hace lo que quiere, usan el fusil como dioses para imponer la ley, y se oponen a rendirle cuentas a la sociedad civil y a ser juzgados por ésta. 

El modelo de desarrollo económico implementado por el gobierno parte de los mismos principios que el propuesto por las Farc. Los guerrilleros dicen buscar la desaparición completa de la propiedad privada (claro, la de los demás) y el gobierno Santos ha demostrado no entender qué significa la propiedad ni la importancia que ésta tiene para el desarrollo económico, el verdadero antídoto contra la desigualdad.

Hay suficientes ejemplos históricos de lo que se logra al gobernar con los principios comunistas.

No es ninguna coincidencia que la USSR y China hayan sucumbido ante sus ideales para convertirse en dos de los ejemplos más espeluznantes sobre desigualdad y materialismo. La división de Alemania mostró clara y desapasionadamente la diferencia que ejercían en el día a día de la gente los principios defendidos por el gobierno. Reiterativamente fueron quienes estaban en la República Democrática Alemana los que trataron de escapar hacia la Alemania occidental, de la misma forma en la que hoy escapan hacia Corea del Sur los desdichados prisioneros de Corea del Norte, el ejemplo contemporáneo más cruel de lo que implica usar la igualdad como arma política.

Estoy de acuerdo con Peye en que las Farc y el Estado deben admitir sus culpas y darle la cara a sus víctimas y comparto que la atrocidad de los actos no la elimina el velo de la legalidad.

Sin duda quedan muchas culpas y heridas por sanar pero no lo vamos a lograr discutiendo si hay que oír a las Farc, a los paramilitares o al gobierno.

Los fusiles se silenciarán el día que convivamos pacíficamente con el respeto y la tolerancia y la paz llegará en el momento que entendamos que la vida es y debe seguir siendo sagrada.

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