Confesiones de una irresponsable

Encontrar la verdad llena de energía, de seguridad
y de poder.

Desde que empecé a escribir sobre los riesgos de las vacunas la palabra preferida para describirme es la de irresponsable. Mis artículos son irresponsables, los posts que pongo en Facebook son irresponsables y, por supuesto, yo soy una irresponsable.

También me han llamado bestia, irrespetuosa y mentirosa, pero mi insulto favorito fue “eres peor que el veneno que intentas atacar”. 

Yo subo puntos por creatividad y el último, además de reconocer que las vacunas son un veneno, es un insulto ligeramente poético. Sí, la belleza puede aparecer en los lugares más extraños. 

Los insultos personales son ataques Ad Hominem, una de las falacias de la lógica, ciencia que muy para nuestro pesar prácticamente ha desaparecido de las aulas y de la mente de las personas.

La lógica es una herramienta vital para analizar argumentos y evidencia.

Sin lógica uno está desarmado ante las estratagemas de la propaganda.

Porque la lógica es el arte de la no contradicción y como tantos la desconocen, las contradicciones invaden su mente, ignorando que algo no puede ser A y No A al mismo tiempo. El tren no puede ir por el riel y descarrilado a la vez. 

Un ataque Ad Hominem lo que busca es atacar a la persona que está presentando un argumento en lugar de analizar el argumento en sí, para impedir que la atención se concentre en lo esencial.

El razonamiento es el siguiente: “Carolina está diciendo que las vacunas son peligrosas. Carolina es una irresponsable. Por lo tanto, es falso que las vacunas sean peligrosas”. 

Es un ardid absurdo pero efectivo porque puede conseguir que la evidencia que presento se quede sin analizar. Y analizar la evidencia es el asunto ESENCIAL. 

Aunque me gustaría pensar que me han insultado para distraer a los incautos (como lo hacen los propagandistas profesionales), yo sé que los que lo han hecho simplemente no saben pensar y no saben cómo construir y presentar un argumento racional basado en evidencias. 

Los que me atacan diciendo que soy una irrespetuosa irresponsable están reaccionando con reflejos pavlovianos inculcados por los medios de comunicación.

“Cuando alguien cuestione la seguridad y efectividad de las vacunas grítenle: ‘anti-vacunas’, ‘anti-conocimiento’, ‘anti-ciencia’, ‘anti-vida’, y por encima de todo: ‘IRRESPONSABLE’. No le dediquen un segundo a analizar la evidencia que está presentando. Nadie puede tener evidencia en contra de las vacunas. Los que lo afirman son lunáticos y ninguna persona responsable puede considerar los argumentos de los dementes”.

Una posición muy sensata. Absolutamente. Porque decir que yo soy una irresponsable elimina la necesidad de analizar los riesgos de las vacunas. Por supuesto. 

A pesar de que los alcances de la medicina moderna son siniestros y que la evidencia al respecto es clara y contundente, millones y millones de personas seguirán confiando ciegamente en lo que dicen los medios y las autoridades, porque es mucho más fácil seguir órdenes que asumir la responsabilidad de indagar por cuenta propia y muchísimo más cómodo que enfrentarse a considerar que a lo mejor nos han engañado brutal y permanentemente.

Los que viven en el mundo del “a mi nadie me engaña” ignoran que los ególatras testarudos son los más fáciles de manipular. 

Yo caí en todas las trampas. Durante años pensé que la medicina moderna se sostenía en sólidas bases científicas. Seguí sus recomendaciones y sus “tratamientos”. Me dejé inyectar, me dejé operar y me tomé sus “remedios”.

Poco a poco las dudas fueron aflorando. Entendí que se estaba cocinando algo muy raro y me dediqué a encontrar y a descifrar piezas claves del rompecabezas. A veces me daba angustia mirar porque presentía que lo que iba a encontrar me iba a doler, pero supe seguir adelante:

Entendí que el miedo no es más que un carcelero perverso que nos controla porque creemos en él.

Descubrí que la otra cara del miedo es el entusiasmo, la sorpresa, la aventura, el éxtasis y la emoción. Es la senda de la imaginación. Es el acceso a lo imposible.

Aprendí que encontrar la verdad te llena de energía, de seguridad y de poder.

No es fácil pero ha sido profundamente extraordinario.

Sublime.

Me ha sumergido en una sensación deliciosa de estar viva, alerta, despierta.
Me ha mostrado lo maravillloso que es sentirse capaz de hacer algo fantástico y verlo realizado.

No hay un sustituto para esos momentos de éxtasis.
No hay un sustituto para descubrir que si el nivel de control, manipulación y destrucción es tal, es porque tenemos capacidades muy muy muy, muy, muy, muy superiores a las que sospechamos, y de otra forma no nos podrían tener sometídos.

Porque el potencial es infinito.

Por eso quiero incitarlos a que duden.
Por eso quiero mostrarles los trucos de las drogas legales.
Por eso quiero animarlos a que miren que la FDA es el nuevo nombre del fraude.
Por eso quiero exhortarlos a que piensen qué saben sobre las vacunas
Por eso quiero tentarlos para que examinen los datos del CDC sobre autismo.
Por eso quiero inducirlos a que analicen los ingredientes de las vacunas.

Por eso anhelo que se unan a la batalla por la mente humana.

Sueño con seducirlos, lo confieso.
Sueño con despertar su curiosidad, con potenciarla.

Sueño con reclutarlos para la causa de la Libertad, que es mi causa

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