FDA: el nuevo nombre del FRAUDE

Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.
Protegiendo y promoviendo Tu salud.

¿Alguna vez han comprado un frasco de vitaminas que diga: “Este producto no ha sido aprobado por la FDA”?

De hecho, ¿saben qué es la FDA, cuál es su función y la misión que sus miembros tienen como institución?

La FDA, la Food and Drug Administration, (Agencia de Alimentos y Medicamentos) es una agencia del gobierno de EE.UU.

En su pagina web dice:

La FDA es responsable por:
proteger la salud pública asegurando que la comida es segura, completa, sanitaria y que está etiquetada apropiadamente;
garantizar que los medicamentos humanos y veterinarios, y vacunas y otros productos biológicos y dispositivos médicos para uso humano son seguros y eficaces.”(Link).

¿Cómo lo hacen?

En primer lugar, los investigadores de la FDA revisan los estudios enviados por las farmacéuticas. Estos estudios son la base sobre la que las farmacéuticas solicitan a la FDA que apruebe los medicamentos y vacunas que han descubierto y diseñado en sus laboratorios, para uso en humanos y animales. Si en la FDA consideran que los estudios cumplen con los requisitos científicos fundamentales y que tienen méritos suficientes, proceden con el proceso de aprobación.  

Los equipos de evaluación proceden a revisar la calidad de los estudios y la solidez de los fundamentos científicos que los respaldan. En caso de que surjan dudas, los equipos realizan sus propios estudios de evaluación. Por su parte, los equipos de seguridad proceden a corroborar que no haya riesgos diferentes a los establecidos en la ficha técnica de las sustancias.

El Comité Asesor sobre Vacunas y Productos Biológicos Relacionados, compuesto por 12 miembros, revisa y evalúa los datos concernientes a la seguridad, efectividad y el uso apropiado de las vacunas y los productos biológicos relacionados que se vayan a utilizar en la prevención, tratamiento y diagnóstico de las enfermedades humanas, y, según requerimiento, de cualquier otro producto sobre el que la FDA tenga responsabilidad regulatoria (1).

El Comité Asesor de Ciencias Farmacéuticas y de Farmacología clínica (14 a 17 miembros) debe asesorar sobre las cuestiones científicas y técnicas relativas a la seguridad y eficacia de los medicamentos para uso en el tratamiento de un amplio espectro de enfermedades humanas y, según requerimiento, sobre la calidad de esas drogas. También puede revisar los programas de investigación biomédica para incrementar la eficacia y seguridad de los medicamentos y mejorar la eficiencia del desarrollo de los fármacos (2).

Estos comités son los responsables de garantizar que las drogas y vacunas son seguras y efectivas.

La condición para que los medicamentos se puedan vender al público y utilizar en las personas es que tienen que ser seguros y efectivos.

Ninguna droga o vacuna se le puede vender al público sin que la FDA haya aprobado su venta y distribución.

De acuerdo con la Real Academia de la Lengua seguro significa: “libre y exento de todo peligro, daño o riesgo. Cierto, indudable y en cierta manera infalible”. El significado de efectivo es “real y verdadero. Que tiene la capacidad de lograr el efecto que se desea o espera”. 

Sin embargo, en su página web, al explorar los procesos de desarrollo y aprobación de drogas, uno encuentra el siguiente apartado: Why Learn about Adverse Drug Reactions (ADR)?  (¿Por qué aprender sobre reacciones adversas a las drogas?) Búsquenlo ustedes. En Google.

La respuesta:

Más de 2.000.000 de reacciones adversas serias al año.

100.000 MUERTES anuales.

Las reacciones adversas son la cuarta causa de muerte, por encima de la enfermedad pulmonar, la diabetes, el SIDA, la neumonía y los accidentes automovilisticos.

350.000 reacciones adversas anuales en pacientes geriátricos.

Reacciones adversas en pacientes ambulatorios: desconocidas.

Es IMPOSIBLE que los medicamentos sean seguros y causen 100.000 muertes al año.

Dos millones de reacciones adversas anuales. Dos millones y medio de reacciones contrarias, desfavorables, enemigas, funestas. Dos millones y medio de personas dañadas al año. Dos millones y medio de personas dañadas al año por medicamentos que la FDA garantiza que están libres y exentos de todo peligro, daño o riesgo. Cien mil MUERTES al año por usar medicamentos seguros, ciertos, indudables e infalibles.

Dos millones y medio equivale a la población completa de Guayaquil. Supera con creces la de Armenia.

El sistema médico de salud mata a 100.000 personas  y daña seriamente a otros dos millones al año en EE.UU. En estas cifras no se incluyen los daños ni las muertes generadas a pacientes ambulatorios. Por lo que sabemos, podemos inferir que la cifra es mayor a cero. Seguramente es mucho mayor.

Tampoco se contabilizan los daños o las muertes por el uso inadecuado de los medicamentos, lo que quiere decir que únicamente te conviertes en una estadística si presentas reacciones adversas al tomarte los medicamentos siguiendo las instrucciones de los médicos.

WOW George, esto es 1984. La guerra es la paz. SEGURIDAD GARANTIZADA SIGNIFICA INSEGURIDAD GARANTIZADA.

¿Dicen algo los de la FDA sobre su propia responsabilidad en todas estas muertes, en todo este daño? Por supuesto que no.

¿Qué responsabilidad tienen los de la FDA? TODA. Su labor consiste en garantizar que los medicamentos y vacunas que se imparten y venden a la población son eficientes y seguros.

Las implicaciones de esto son monumentales.

Por un lado, tenemos todas estas muertes, todas estás reacciones adversas. Por el otro lado, tenemos una agencia que certifica que estas drogas son seguras y efectivas.

Adicionalmente, sabemos que todas las drogas que son aprobadas por la FDA tienen varios estudios que las respaldan.

Estudios hechos en primera instancia por las farmacéuticas y que son presentados a la FDA respaldando su solicitud de aprobación de los medicamentos en cuestión. Estudios hechos por la FDA. Estudios hechos por investigadores independientes.

Todos estos estudios se publican en las más prestigiosas revistas médicas, científicas y académicas, de manera constante. Hay un flujo permanente de publicaciones que demuestran que estos medicamentos y vacunas son seguros y efectivos.

Esto significa que una parte importante de la base de datos científica es una estafa. Tanto los datos como la forma en la que se presentan esos datos son una farsa.

¿Cómo lo sé? Piénsenlo. Es cuestión de usar un poco la lógica.

Por un lado tenemos estudios e investigadores que garantizan que los medicamentos son seguros. Por el otro, tenemos una cantidad alarmante de muertes causadas por esos medicamentos. Esto es una paradoja. Una contradicción.

No puede ser cierto que las drogas sean seguras y que causen muertes al mismo tiempo. Uno de los dos enunciados tiene que ser falso. Como los muertos y los daños son un hecho incontrovertible (admitido  por la misma FDA) esto significa que la seguridad de las drogas es el enunciado falso.

Como la idea de la seguridad de las drogas descansa sobre los estudios que así lo demuestran tenemos entonces que las farmaceuticas están haciendo estudios que son mentira. Mentiras que desembocan en la muerte de 100.000 personas al año.

Si yo les dijera que las acciones de las FARC han matado a 100.000 personas y herido a otros dos millones, nadie se ofendería porque digo que las FARC son un grupo criminal.

¿Por qué? Porque todos sabemos que las FARC, pese a sus declaraciones de amor a la humanidad, bondad y justicia, son un grupo de malhechores que le ha causado mucho daño a Colombia. Es una imagen y certeza que compartimos la mayoría de colombianos.

Es muy probable que dentro de las FARC haya personas buenas que entraron a sus filas agobiadas por la injusticia que veían a su alrededor, queriendo hacer algo para mejorar la sociedad en la que vivian, y dispuestas a entregarlo todo por una lucha que veían como la mejor alternativa disponible.

En todos los lugares siempre hay excepciones, eso es indiscutible.

Pero eso no anula el hecho de que la bondad de los miembros de las FARC es la excepción y no la regla.

Esas excepciones no pueden ser lo que impida que uno denuncie la crueldad y criminalidad del grupo en cuestión y las aberrantes trampas de su sistema. Especialmente cuando la inmensa mayoría de la población está obnubilada y convencida de que sus miembros son sus más grandes protectores y benefactores.

Pasa lo mismo con las personas que trabajan para la FDA y las farmaceuticas. Indiscutiblemente hay personas excelentes trabajando para ellos.

La pregunta que es más dificil de contestar es por qué estas personas no hacen mayor cosa para alertar a la población sobre los riesgos que existen en los tratamientos que ellos certifican como efectivos y seguros. Riesgos que incluyen la muerte y la minusvalía perpetua. Es una pregunta muy compleja.

¿O ustedes han visto campañas de la FDA alertando sobre los peligrosísimos riesgos que suponen los tratamientos que ellos certifican como seguros? De pronto sólo yo me las he perdido, no lo sé.

Entonces, volviendo al hecho de que sabemos que algunos de los estudios que hacen las farmacéuticas están plagados de mentiras que terminan en la muerte de varios de nuestros semejantes, eso nos deja ante una situación muy complicada.

Falsificar estudios es un crimen. Crimen entendido como delito grave, acción indebida y reprensible. ¿O falsificar estudios que generan la muerte de varios miles de personas no es un delito grave o una acción reprensible?  

Sabemos que estamos ante un fraude criminal muy serio y que no podemos confiar en una parte considerable de los estudios que se cuelan ante el público como verdaderos, seguros, científicos.

No es que un estudio aquí y otro estudio allá sean falsos, o se hayan construido sobre evidencia adulterada. No, no, no.

Tantos muertos y personas dañadas nos muestran, con mucha más fuerza que cualquier investigación o estudio que se pueda hacer al respecto, el exuberante fraude que se está cometiendo en contra de la Humanidad.

¿Quienes son los responsables?

Las farmacéuticas. La FDA. Los investigadores “independientes” que corroboran los falsos estudios. Los centros de investigación de las universidades cuyos miembros publican estudios “independientes”, que ratifican la seguridad y efectividad de los medicamentos.

¿Admite alguno su cuota de responsabilidad en este crimen atroz? Por supuesto que no. Ellos hacen palidecer a Poncio Pilatos en el arte de lavarse las manos.

Entonces ¿podemos confiar en los expertos, en los investigadores, en los estudios irrefutablemente científicos, en los médicos, en las investigaciones de las farmacéuticas o en las vacunas y los medicamentos, en resumen, en todo lo que sustenta el sistema de salud?

Ante un fraude tan descomunal, hay que andar con pies de plomo.

Andar con pies de plomo significa que, desafortunadamente, no podemos confiar en el criterio de los médicos que obtienen su conocimiento de lo que dicen estos estudios. Porque para que los estudios logren convencer a tantas personas tan inteligentes tienen que estar muy bien disfrazados. Y encontrar las falencias y contradicciones de esos estudios demanda mucho tiempo y un compromiso compulsivo con la verdad, que no todo el mundo tiene, además del dominio de la estadística y sus herramientas (temas que no hacen parte del curriculo de las Facultades de Medicina).

Entonces, a cada quien le toca investigar por su cuenta y pensar dos, tres, cincuenta veces, antes de seguir obedientemente las recomendaciones que sus especialistas hacen pensando en su salud.

Es innegable que exite investigación muy seria y cientificos inquietos de buen corazón. De hecho, gracias a ellos es que tenemos las herramientas para entender en qué consiste este sistema tan grotesco. Pero también es innegable que el actual sistema no tiene miramientos a la hora de ridiculizar su trabajo y excelentes investigadores han sido destruidos y difamados, haciendo más difícil que su trabajo se llegue a conocer. (Está disponible y es fácilmente asequible pero uno tiene que buscarlo, perseguirlo y rescatarlo de entre tanta mentira, propaganda y desinformación).

Es apenas entendible. Lo último que les conviene a esos bandidos es que la sociedad se entere de las mentiras sobre las que descansa el sistema mundial de salud. Las farmaceuticas y sus secuaces se nutren de nuestra ignorancia, confianza, y tendencia a conformarnos y seguir a la multitud.

Sus técnicas de propaganda son muy efectivas. La gente está verdaderamente atrapada. Muchos han aceptado que parte de la vida es estar enfermos “pues de algo se tienen que morir”. El control en el que nos tienen es tal que muchisímos les pagamos impuestos a personas que soñamos con ver en la cárcel. Es un ámbito de la vida un poco diferente pero lo traigo a colación para que vean que en muchos casos la idea que tenemos sobre nuestra independencia y juicio racional no es más que una ilusión. 

Es una pena. Una verdadera pena. Tanto dolor, tantas muertes, tantas vidas destruidas, tanta tristeza, tanta desesperanza y sufrimiento innecesario. Y podríamos ser tanto.

Pero que el potencial humano sea espectacular e infinito no significa que no haya personas perversas, gobernadas por intenciones funestas, absolutamente convencidas de la infalibilidad de su criterio y su derecho a convertir en esclavos a los demás. Y esas también trabajan para la FDA.

Ellos saben que las drogas que garantizan como seguras están matando 100.000 personas al año, e invalidando y dañando a muchísimos más. Lo saben. Lo admiten en su propia página web.

¿Están haciendo algo para remediarlo? ¿Han alertado al público? ¿Han hecho campañas para advertirle a la gente que los medicamentos son muy inseguros, tanto que han cobrado más víctimas que la Primera Guerra Mundial?

Este es un indicador muy importante sobre los objetivos que tienen y lo interesados que están en trabajar protegiendo y promoviendo salud.

¿Han dicho sus funcionarios que la función que les han asignado es imposible de realizar? Claro que no. De hecho, cada vez presionan más para que sus recomendaciones se conviertan en ley. Leyes que anulan la posibilidad de elegir. Leyes que convierten en criminales a los padres que se nieguen a vacunar a sus hijos.

Eso nos da claros indicios sobre su ecuanimidad, racionalidad y amor por el prójimo. 


Este artículo está dedicado a Jon Rappoport y a su extraordinario trabajo investigativo.

(1) El Vaccines and Related Biological Products Advisory Committee está compuesto por 12 miembros votantes, incluyendo el presidente del mismo, los cuales son elegidos por el Comisionado (o su representante) entre las autoridades con conocimientos en el campo de inmunología, biología molecular, rDNA, virología, bacteriología, epidemiología o bioestadística, alergia, medicina preventiva, enfermedades infecciosas, pediatría, microbiología y bioquímica.

(2) El Pharmaceutical Science and Clinical Pharmacology Advisory Committee está compuesto por 14 miembros con derecho a voto, incluyendo dos presidentes. Miembros y presidentes son seleccionados por el Comisionado (o su representante) entre las autoridades con conocimientos en los campos de las ciencias farmacéuticas  (fabricación de productos farmacéuticos, investigación bioequivalencia, técnicas de análisis de laboratorio, química farmacéutica, fisicoquímica, bioquímica, biología molecular, inmunología, microbiología), farmacología clínica, bioestadística, buenas prácticas de fabricación actuales e implementación de sistemas de calidad. Además, el Comité podrá incluir hasta tres miembros sin derecho a voto.

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