Carolina Contreras

lapapeleta.com es mi forma de borrar los límites
y de ofrecerle a los demás mis ganas desaforadas
de explorar, encontrar, saber y arder con la verdad.

Siempre he sentido que las personas tenemos mucho más poder del que nos atrevemos a concebir.

Convicciones incompartidas, rechazo al estereotipo, imaginación indomable y una incapacidad innata para aceptar los "NO" e "IMPOSIBLE", me han llevado a escarbar y reventar los límites de las pasiones.

Ingenuamente pensé que el conocimiento estaba en la Academía. Estudié dos carreras --Economía e Historia-- creyendo que con la segunda desentrañaría el sinsentido adoctrinario de la primera; terminé una maestría y trabajé 8 años como profesora. 

Amo la docencia y la energizante danza de las mentes que se intrigan con lo nunca antes pensado, pero la rampante corrupción de la Academía no es apta para rebeldes.

Con los años entendí que la Academía es un tentáculo letal del control político.

También intenté trabajar como periodista. Estuve en varios medios de Colombia y lo máximo que aguanté fueron dos meses porque la subordinación al control no es lo mio. Percibía una ineptitud incomprensible, pues ignoraba que su labor es desinformar, distraer y controlar mentalmente a la población.

Pero las ganas de buscar, explorar, saber y encontrar crecían desaforadas.

A finales de 2012 creé lapapeleta.com.

En un mundo dominado por las grandes corporaciones, la destrucción de la naturaleza, la separación de cuerpo y espíritu, la confianza excesiva e infundada en el gobierno y la ignorancia en materia económica, tenemos que aprovechar la oportunidad para el desafío que internet ha traído.

Escribo las cosas como las veo, con las soluciones que se me ocurren, para mostrar que hay varias realidades que permanecen ocultas a la mirada habitual con la que observamos nuestra vida; para generar debates; para generar rabietas; y para encontrar otros inconformes con el mundo en el que nos tocó vivir que quieran ayudarme a transformarlo, compartir y enseñarme en el camino.

Muchos queremos un mundo mejor, más justo y bondadoso, con el que podamos honrar el paraíso que nos fue dado. Como sociedad tenemos que innovar y crear más sueños si queremos ayudar a conservarlo. Para hacerlo, necesitamos entender cómo y por qué llegamos a pensar que la felicidad está en poseer yates y aviones y justificar la destrucción de la naturaleza, de la que somos parte.

¿En qué momento nos olvidamos del amor y del poder de la imaginación?

Debemos abrir el corazón y la mente para empezar a apreciar la pureza de lo esencial, lo que se aleja de lo evidente. Tenemos que entender que de nosotros —la sociedad civil— depende luchar por alcanzar la LIBERTAD, el gran tesoro que seguimos entregando pero que todavía no hemos perdido.

"El auténtico problema —dijo cierta vez Ernst Jünger— es que una mayoría no quiere la libertad y aún le tiene miedo. Para llegar a ser libre hay que ser libre, pues la libertad es existencia, concordancia consciente con la existencia, y es el placer, sentido como destino, de hacerla realidad”.

La Papeleta es mi forma de hacerla realidad. La Papeleta es LIBERTAD.

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