Recuerden recuerden el 6 de noviembre

Asi como la Gran Depresión llevó al fin de la Ley
Seca, la crisis de 2009 ha logrado que empiece la
legalización de la marihuana.

¡Por fin pasó! En Washington y Colorado votaron para que la marihuana se transformara en un producto sujeto a las mismas medidas legales que el alcohol. 

Eso es lo que se necesita para terminar de demostrarle al mundo que la guerra a las drogas es uno de los peores errores en la historia de la humanidad. 

Es una gran noticia para Colombia. 

Colorado y Washington servirán como laboratorio y demostrarán que permitir el libre comercio de drogas pacificará la vida civil y aumentará el recaudo del fisco, sin subir las tarifas de impuestos. Además, los interesados en la planta podrán comprársela a personas que prefieren vivir en el mundo de la legalidad. Eso ya es una ganancia.

Pensando en Colombia, hay que tener en cuenta que la legalización de la cocaína ayudaría a que un eventual proceso de reintegración fuera más sencillo: algunos miembros de las Farc encontrarían trabajo de inmediato; especialmente los mandos medios y bajos, que de fidelidad al movimiento revolucionario más bien poco. 

Si la cocaína se vuelve legal el PIB de Colombia repuntaría, impulsando el crecimiento de las exportaciones, uno de los objetivos económicos principales del gobierno Santos. 

Hablando de comercio internacional, Colombia tiene una ventaja comparativa excesivamente grande en producción de cocaína. No se puede negar que perdemos miles de millones de pesos por desaprovechar la mina de oro que significa ser uno de los 4 países que pueden producir cocaína en el planeta, un producto con una demanda mundial creciente y aparentemente incesante; demanda que la prohibición, las muertes y los castigos no han logrado amainar, si no más bien aumentar. 

Además, no hay que olvidar que la planta de coca es una de las únicas en la naturaleza que tiene todos los elementos esenciales, suficientes para mantener el equilibrio nutricional humano si hay un desastre ecológico a nivel planetario.

La coca es una de las plantas más completas del planeta en nutrientes y tiene todas las vitaminas requeridas; aporta más hierro que las espinacas, tanto fósforo como el pescado y 10 proteínas esenciales; supera con creces el aporte en calcio de la leche de vaca; y tiene 13 alcaloides adicionales a la cocaina, todos benéficos para los organismos vivos (Fuente).

Es difícil entender que una planta con estas propiedades, sagrada para varias comunidades indigenas, sea perseguida y destruida, causando daños irreversibles en el proceso.

Lecciones de la Ley Seca (el Volstead Act)

La Ley Seca de EE.UU. acabó gracias a la terrible crisis de 1929 que obligó a la gente a ver que no había tiempo para inconsistencias ni desperdicios.

Como dijo Einstein: “es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias". La crisis del 29 sirvió para que los estadounidenses presionaran para que se derogara el Volstead Act, y con ello la ilegalidad del alcohol. En 1933 se hizo. Presionaron porque veían en el caso del alcohol lo que hoy ve la costa oeste norteamericana: EE.UU gasta más de US$51.000 millones anuales en la guerra contra las drogas; en 2010 se arrestaron 1.638.846 personas por cargos no violentos relacionados con drogas (el 88% fue arrestado por posesión únicamente) y 2/3 de los encarcelados son negros o latinos, aunque estos grupos usen y vendan drogas al mismo nivel que los blancos.

También se dieron cuenta de que de ser legal, en California se recaudarían US$1.400 millones en impuestos por marihuana y que si todas las drogas ilegales se tasaran al mismo nivel que el trago y los cigarrillos recaudarían US$47.000 millones en impuestos. 

Muchos olvidan que la cocaína fue legal hasta 1914 y muy usada. El alemán Albert Niemann la sintetizó en 1859. En 1880 empezó a usarse como anestésico en medicina; la reina Victoria y el Papa Pio X bebían el popular vino de cocaína Vin Mariani y el farmaceuta John Pemberton creó una bebida no alcohólica de cocaína que se convertiría en la bebida más popular del mundo: la Coca Cola. 

La cocaína no estaba sólo en las bebidas, se vendía en píldoras, polvos e incluso en cigarrillos. El Congreso de EE.UU. proscribió la droga definitivamente en 1914 con la Ley Harrison e hizo ilegal su venta y distribución.

Hoy va a la cárcel al que atrapen vendiendo cocaína. 

La policía de Chicago, una de las ciudades más afectadas por el comercio ilegal de cocaína y crack, hace más de 40.000 arrestos por narcóticos cada año, pero el ritmo de la venta parece nunca amainar.

En Colombia se han incautado este año 162 toneladas de cocaína[1], se han erradicado 108.329 hectáreas de coca y se han destruido cerca de 1.500 laboratorios.

Los logros de la Ley Harrison también incluyen los 35.000 homicidios perpetrados en los últimos 4 años en la hoy temida ciudad de Juarez, en México.

¿Por qué pasa esto? 

Como dijo T.S. Dunnuig: “El capital se vuelve audaz si la ganancia es adecuada. Con el 20 por 100 se torna vivaz; con el 50 por 100 positivamente temerario; con un 100 por 100 pisotea todas las leyes humanas, y por encima del 300 por 100 no existe crimen al que no se arriesgue, aunque le amenace el patíbulo”. 

Pero eso hoy no me importa. Lo que importa es que finalmente llegó ese día: el 6 de noviembre de 2012 el 55% de la población de Washington y Colorado votó para legalizar totalmente la marihuana. No importa qué diga el Congreso o el Gobierno Federal de Estados Unidos, no importa lo que pase después. La legalización ya ganó en las urnas y eso tenemos que recordarlo.

Si ha pasado para la marihuana pasará para la cocaína porque los argumentos que respaldan la prohibición son iguales para las dos drogas.

Lo cierto es que el día de la legalización llegó, un siglo después pero finalmente ha pasado.

¡Es el principio del fin y tenemos que celebrarlo!


[1] Un kilo de cocaína se vende en Chicago por US$27.500, al por mayor. Después de que la cocinan, la cortan y la embolsan, sacan unas 12.000 rocas de crack que venden a US10 c/1.  (Cfr: Cocaína: Historia entre líneas).

 

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