Primer estudio de vacunados vs no vacunados

¿Vacunar o no vacunar? La pregunta de los 64 trillones. Miremos qué
dice el primer estudio que compara la salud de los niños vacunados
con la de los no vacunados. ¿Quiénes son más saludables?

La forma más sencilla de demostrar la superioridad de las vacunas es hacer un estudio que compare la salud de los vacunados con la de los no vacunados.

Las vacunas son la piedra angular de la medicina moderna, su gran arma y acierto, y, se supone, uno de los logros más extraordinarios de la humanidad. No en vano nos protegen del germen, ese terrorista invisible que nos puede atacar con las mil y una caras del virus.

Lo que nos protege de los virus nos protege de grandes enfermedades porque los virus y las bacterias son las únicas razones por las que nos enfermamos. Pregúntenle a sus médicos.

La contaminación no nos enferma, ni los animales horriblemente torturados que pensamos son alimento, ni las semillas genéticamente modificadas que crecen a punta de glifosato, ni la polución de aires y aguas, ni las guerras, ni las fumigaciones, ni la pobreza, ni los medicamentos, ni los ultrasonidos, ni nada de eso.

Son los gérmenes los únicos responsables de nuestra mala salud.

Como en las vacunas tenemos magníficas armas de combate, nada más sencillo para demostrar su superioridad que comparar la salud de quienes previenen las emboscadas del mundo natural con la de los necios que no se dejan inyectar.

¿Por qué no abundan este tipo de estudios? Llevan tantos años reclamándose y serían de interés para tantas personas y padres, que lo más aconsejable sería realizar una centena y callar las voces de los herejes de una vez y para siempre.

Pero no.

Pocos se le miden a hacerlos. Casi nadie quiere patrocinarlos. Nadie quiere publicarlos.

O los publican y los desaceptan… Se ve de todo en el mundo de la información.

Porque aunque a todo el mundo le interese el resultado de este tipo de estudios y aunque sean la forma más sencilla, científica y sensata de demostrar la superioridad de las vacunas, es un misterio que no abunden en la literatura científica.

¿O será que no lo es?

El caso es que aquí está, el primer estudio que compara la salud de los niños vacunados y la de los no vacunados: Vaccination and Health Outcomes: A survey of 6-to-12-years-old Vaccinated and Unvaccinated Children based on Mothers’ Reports, de Anthony R. Mawson, Brian D. Ray, Azad R. Bhuiyan y Binu Jacob.

Cito del estudio (la traducción es mía):

“Los propósitos del estudio son: 1) comparar los niños vacunados y los no vacunados en un amplio rango de resultados de salud, incluyendo condiciones agudas y crónicas, medicación y uso de los servicios médicos y 2) determinar si existe una asociación significativa entre las vacunas y los trastornos del desarrollo neurológico...”.

“Existen poquísimos estudios aleatorios sobre cualquiera de las vacunas recomendadas para los niños en cuanto a morbilidad y mortalidad, en parte por preocupaciones éticas. Una excepción es la vacuna de altos anticuerpos contra el sarampión, que fue retirada del mercado después de varios estudios aleatorios en África occidental que mostraron que interactuaba con la vacuna DPT (difteria, tétano y pertusis) y aumentaba la mortalidad infantil en 33%”.

“Hay algunos estudios observacionales hechos sobre la triple viral y la vacuna contra la hepatitis B, pero ninguno sobre el calendario de vacunación completo. El conocimiento es muy limitado, inclusive para las vacunas que tienen un récord amplio de seguridad y de protección en contra de enfermedades contagiosas. Los niveles de seguridad y los efectos de largo plazo de los ingredientes en las vacunas, como los adyuvantes [ej: mercurio, formaldehido, aluminio y tejido fetal abortado] y los preservativos, también se desconocen”.

La pregunta de si las vacunas juegan un papel en los trastornos del desarrollo neurológico (NDD por sus siglas en inglés) es una de las grandes controversias actuales. Los NDD incluyen problemas de aprendizaje, el Síndrome de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y el Síndrome del Espectro Autista (ASD o autismo). La controversia ha estallado porque EE.UU está viviendo una “epidemia silenciosa” de neurotoxicidad en la que 1 de cada 6 niños (16.6%) sufre de una discapacidad del desarrollo. En 1996 la prevalencia del autismo era de 0.42%, en 2010 iba en 1.47% y entre 2011 y 2014 subió a 2.24% (1 en 45).La prevalencia del TDAH también ha aumentado sustancialmente en las décadas recientes”.

“El marcado aumento en el autismo y en el TDHA de las décadas recientes, sugiere que hay un factor ambiental determinante al que están expuestos todos los niños. Los químicos agrícolas son un foco de investigación actual importante. De todas formas, como no hay datos que comparen a los niños vacunados con los no vacunados, el posible rol de las vacunas en las discapacidades del desarrollo y los NDD sigue siendo desconocido. La necesidad de estudiar los efectos de las vacunas está respaldada por el hecho de que el Vaccine Injury Compensation Program ha pagado más de $3.2 billones de dólares en compensación por los daños generados por las vacunas, desde su creación en 1986. Un estudio que analizó las compensaciones muestra que 86 se debieron a daño cerebral. Todos los niños tenían autismo”. 

Los resultados

“Los niños vacunados tienen muchas menos probabilidades de haber sido diagnosticados con varicela y pertusis pero muchas más probabilidades de haber sido diagnosticados con otitis media, neumonía, rinitis alérgica, eczema, TDAH, autismo y problemas de aprendizaje. También tienen más probabilidades de haber usado antibióticos, medicación para las alergias y la fiebre, de tener implantados tubos de ventilación en los oídos, de haber visitado a un médico en el año anterior debido a problemas de salud y de haber estado hospitalizado. A pesar de que la razón por la hospitalización y la edad del niño en el momento no se determinaron, este resultado es consistente con un estudio que se hizo sobre 38.801 reportes a VAERS (Sistema de reporte de efectos adversos a las vacunas) de niños que fueron hospitalizados o murieron después de ser vacunados”.

“El estudio también mostró que hay una relación lineal entre el número de vacunas administradas en un momento y la tasa de hospitalización y muerte. Además, entre más joven fuera el niño al momento de vacunarlo, más alta la tasa de hospitalización y muerte. La tasa de hospitalización aumentó de 11% para 2 dosis de vacunas, a 23.5% por 8 dosis de vacunas (con un R2 = 0.91). La probabilidad de muerte aumentó significativamente del 3.6% al recibir entre 1 y 4 dosis de vacunas, al 5.4% al recibir entre 5 y 8 dosis”.

Los niños vacunados tienen significativamente más probabilidades que los no vacunados de haber sido diagnosticados con las siguientes enfermedades crónicas:

  • 3.7 veces más probabilidades  (o 370%) de tener cualquier trastorno del desarrollo neurológico (TDAH, Autismo, problemas de aprendizaje)
  • 4.2 veces más probabilidades de padecer Desorden del Aspectro Autista (Autismo)
  • 4.2 veces más probabilidades de padecer Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención (THDA)
  • 5.2 veces más posibilidades de tener problemas de aprendizaje
  • 30.1 (o 3100%) veces más probabilidades de padecer rinitis alérgica
  • 2.9 veces más probabilidades de tener eczema/dermatitis atópica.
     

Sobre las enfermedades agudas:

  • Los niños vacunados tienen 0.24 veces las probabilidades (o menos de la cuarta parte de la probabilidad) de ser diagnosticados con varicela y tos ferina que los no vacunados
  • Los niños vacunados tienen 3.8 veces más probabilidades de tener infecciones de oído que los no vacunados (380% más) y 5.9 veces más posibilidades de contraer neumonía.
     

Diferencias de género entre vacunados. Los niños (hombres) tienen muchas más probabilidades de enfermarse que las niñas. Específicamente:

  • Tienen 240% más probabilidades de diagnosticarse con TDAH
  • Tienen 430% más probabilidades de padecer de autismo
  • Tienen 230% más problemas de aprendizaje que las niñas.
     

Una de las conclusiones más importantes del estudio dice que: “En un modelo final ajustado, la vacunación y no el nacimiento prematuro se mantuvo asociada con los trastornos del desarrollo neurológico, y la interacción entre el nacimiento prematuro y la vacunación está asociada a una probabilidad 6.6 veces mayor de tener un trastorno del desarrollo neurológico”.

Vuelvan a leer el último párrafo.

Los bebés que nacen antes de tiempo y son vacunados tienen una probabilidad 660% mayor a tener autismo, TDAH o problemas de aprendizaje.

Para Kevin Barry —padre de un joven adolescente y autista, y autor de Vaccine Whistleblower, el libro sobre el fraude cometido por el Doctor William Thompson en el CDC—:

“Completamente vacunado, prematuro y hombre, es una zona muy peligrosa, lo que no es ninguna sorpresa para nadie en la comunidad autista. El incremento en las alergias observado en el grupo completamente vacunado es evidencia circunstancial adicional de los efectos adversos que produce retocar un sistema inmunológico inmaduro”.

Para que lo tengan en cuenta: el ultrasonido es una de las causas de los nacimientos prematuros. También de que muchos de los partos tengan que ser por cesárea.

El estudio mostró, con un valor p de 0.057, que los hijos de las mujeres que se hicieron más de 3 ultrasonidos durante el embarazo, tuvieron 320% más riesgo de tener trastornos del desarrollo neurológico que los de las que no se hicieron ecografías y las que se hicieron entre 1 y 3 ultrasonidos aumentaron en 170% el riesgo.

Censura

Este estudio pionero que compara la salud general de los niños vacunados y no vacunados se publicó por primera vez en noviembre de 2016. El estudio fue aceptado y publicado en el portal de la revista Frontiers of Public Research y, 100 horas y más de 80.000 lecturas después, fue retirado. Según los portavoces de Frontiers, fue desaceptado.

El 22 de febrero de este año, el portal New American News publicó el estudio, que fue entregado al escritor James O. Grundvig —el autor de Master Manipulator: The Explosive True Story of Fraud, Embezzlement, and Government Betrayal at the CDC.—.

Hay preguntas fundamentales que responder.

¿Por qué están el CDC y las farmacéuticas presionando para que se le apliquen más vacunas a las mujeres embarazadas y sus fetos? ¿Es solamente por avaricia y dinero? ¿O hay algo más detrás de este plan para vacunar a las humanos del útero a la tumba? ¿Por qué este nivel de censura en un tema que es de interés fundamental para todo el mundo, y que es vital para todos los padres y todos los que quieren serlo?

Los niños son supremamente vulnerables e indefensos y de nosotros los adultos depende tomar las decisiones, decisiones que tienen consecuencias que habrán de acompañarlos toda la vida.

La información que provee este estudio tiene que conocerla todo el mundo. Y entre más se conozca, mayor será la presión para que se hagan más estudios como este, con diferentes diseños, en otros lugares, con otro tipo de niños y para otras razas.

La población que se usó en este estudio es primordialmente blanca y aún así, los datos fueron lo suficientemente consistentes como para concluir que los que no son blancos tienen el doble de probabilidades de generar reacciones adversas a las vacunas.

El CDC claramente sabe lo que encontró el estudio hecho por Mawson: las vacunas causan una serie de problemas en los bebés, detonando sus sistemas inmunológicos y nerviosos de formas antinaturales.

El doctor Edward Fogarty dijo en una entrevista telefónica a James O. Grundvig:

“Las interfaces neuroinmunológicas del desarrollo fetal, neonatal y del cerebro infantil están entre los procesos más complejos de señalización celular coreografiada y de arquitectura de los tejidos en toda la biología mamífera y humana. Muchos científicos y médicos saben que las vulnerabilidades inherentes a estos sistemas del desarrollo, tan complejos, están vinculadas. A partir de un análisis de sistemas, no es ninguna sorpresa, para muchos de los que estamos viendo romperse ese tren desde lejos, que inyectar metales supone un riesgo de desregulación inmunológica y de lesiones neurológicas”.

El doctor Fogarty es el director del departamento de radiología de la Universidad de North Dakota. Cuando se enteró de que el estudio había sido censurado, dijo:

“Como un imagenólogo académico y clínico cuya especialidad está basada en la ética de la transparencia, es terriblemente inquietante que este manuscrito esté siendo censurado. Obliga la pregunta: ¿Por qué?”.

Hizo una pausa, su voz se enfureció y añadió:

“En ningún otro lugar de la academia vemos el mismo nivel de censura en investigación que en este campo. De hecho, los riesgos económicos, profesionales y políticos de cualquiera que conduzca investigaciones sobre la seguridad en esta esfera de la salud publica de EE.UU. son tan grandes, que han servido para amordazar a casi toda una clase profesional. Los médicos preocupados que son cirujanos, radiólogos, patólogos, médicos de atención primaria e, incluso, los pediatras, se enfrentan a amenazas susurradas de pérdidas de licencia si se atreven a hablar, incluso, al interior de la profesión".

Para Anthony Mawson, que ha presentado el estudio a otra revista científica, es un juego de paciencia.

Dice Grundvig:

“La diferencia principal entre su estudio poblacional y el hecho por el CDC, que contrató a Poul Thorsen, un mercenario científico danés para cocinar datos y producir estudios fraudulentos (conocidos como The Danish Studies), es que Mawson no cambió los parámetros de diseño del estudio en la mitad del mismo, ni descubrió qué pasaba al eliminar una franja de los datos porque no le gustaron los resultados”.

Obviamente, el estudio de Mawson será atacado por las farmacéuticas, sus cómplices y los principales medios de comunicación, diciendo que “no se pueden verificar los resultados”, dado que el estudio se diseñó para hacerse a partir de encuestas anónimas en 4 estados de EE.UU. que contestaron madres con niños entre 6 y 12 años, que estudiaran en casa. Pero esta crítica carece de sentido, puesto que el CDC usó la misma estrategia de encuesta en 2015, que arrojó el impresionante resultado de que 1 de cada 45 niños tiene autismo, entre los niños recién nacidos (*).

Muy incómodo con los resultados, Benjamin Zablotsky PhD, el investigador principal del CDC, dijo en una entrevista telefónica que ese estudio era simplemente una encuesta y que el CDC usaría su sistema de vigilancia de referencia que, por alguna extraña razón, arrojó la misma tasa de 1 en 68 en 2014 y en 2016. De pronto tiene algo que ver con el último escándalo del CDC, en el que Judith Pinborough-Zimmerman, una informante del CDC, denunció el fraude que comete el CDC al omitir datos de sus sistemas de vigilancia y al publicar estudios bajo la autoría de personas que no los hicieron (*).

Según las estadísticas del estudio de Mawson, estadísticas que se recogieron en 2012, 1 de cada 13 de los niños vacunados tiene autismo. Para las niñas la tasa es menor pero igualmente terrorífica, 1 de cada 53 es diagnosticada con autismo. Teniendo en cuenta niños vacunados y no vacunados la estadística es de 1 en 30, una cifra muy superior al ya escalofriante 1 en 45 del CDC de 2015.

1 de cada 7 niños vacunados y 1 de cada 15 niñas vacunadas ha sido diagnosticado/a con un trastorno del desarrollo neurológico.

1 de cada 83 niños no vacunados ha sido diagnosticado con autismo.

Las vacunas son uno de los detonantes más severos de los trastornos neurológicos pero también lo son el ultrasonido y el nivel de contaminación corporal que tienen las madres. Según estadísticas de la EPA, 1 de cada 6 mujeres tiene suficiente mercurio en su cuerpo como para generarle daños a sus hijos.

En 1996 la prevalencia del autismo era de 0.42%, en 2010 iba en 1.47% y en 2012 subió a 3.3%, según el estudio de Mawson. Dadas las perversas inclinaciones que tiene el CDC a mermar estas cifras, es más confiable la de Mawson que el 2.4% del CDC. 

¿En cuánto estará este año?

Solamente en 2014 se diagnosticaron en EE.UU más de 1.000.000 de casos de autismo.

Las proyecciones dicen que para 2030, 1 de cada 2 niños va a tener autismo, siendo el 80% hombres.

Con todo el horror que me produce, tengo que decir que si no abrimos los ojos y no presionamos para que se hagan más estudios como el de Mawson y para que la decisión de vacunarse o no sea voluntaria, vamos a cumplir a cabalidad con esa cifra tan macabra. 

La evidencia no está sólo en las cifras sino en todos los parques, hospitales y jardines infantiles.

Para los que pueden verlo.

Para los que quieren verlo. 


Pueden encontrar el estudio en este LINK

(*) Estos dos párrafos son traducciones de párrafos que aparecen en el artículo Censored Study of Vaccinated vs. Unvaccinated sees Daylight. President Trump needs to launch Vaccine Safety Commission ASAP, de James O. Grundvig. LINK

Información sobre los riesgos de las vacunas: 

http://www.lapapeleta.com/articulos/vacunas

Información sobre los riesgos del ultrasonido:

http://harvoa.org/ 

https://kellybroganmd.com/?s=ultrasound

https://jonrappoport.wordpress.com/2015/05/17/the-great-jim-west-does-it-again-the-dangers-of-ultrasound/

http://www.ultrasound-autism.org/

Créditos imagen: Copyright: <a href='http://www.123rf.com/profile_aleutie'>aleutie / 123RF Stock Photo</a>

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